Análisis de capacidades de las Administraciones Públicas de América Latina y el Caribe a la hora de integrar la perspectiva de género en políticas, programas y proyectos ambientales y de cambio climático.

27 enero, 2026

Esta propuesta interpreta y responde a los desafíos delineados por ONU Mujeres, que están enfocados en asegurar que las políticas y estrategias de cambio climático y medio ambiente en América Latina y el Caribe integren de manera efectiva la perspectiva de género. El desafío principal en este contexto es lograr que estas iniciativas respondan a las necesidades prácticas de mujeres y niñas, tanto en lo que respecta a las demandas inmediatas y específicas derivadas de la división sexual del trabajo y los roles tradicionales de género, como a los intereses estratégicos que buscan transformar las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres frente a la triple crisis planetaria.

No se trata sólo de abordar las necesidades prácticas en las acciones y políticas, sino también de integrar los intereses estratégicos con acciones a largo plazo que transformen las relaciones de poder y aborden las causas de la desigualdad de género, como el acceso a recursos económicos, educación y participación en la toma de decisiones. De esta manera, se promueve una equidad real y se fortalecen las capacidades de toda la comunidad para enfrentar y superar las crisis.

Para alcanzar este objetivo, es necesario enfrentar varios obstáculos. Primero, se requiere la capacidad de generar y utilizar datos desagregados por sexo, fundamentales para diseñar políticas que aborden de manera efectiva las diferencias de género en los impactos del cambio climático. Además, es crucial fortalecer la comprensión y las capacidades de los gobiernos y administraciones públicas sobre los efectos diferenciales según género de las políticas públicas y se valore el sentido estratégico de la incorporación de la perspectiva de género en todas las etapas de las políticas ambientales y en particular, las referidas al cambio climático.

Otro reto importante es asegurar la participación significativa de las mujeres en los espacios de toma de decisiones relacionados con el cambio climático, superando las barreras culturales y estructurales que históricamente las han excluido. Esto implica también desmantelar los patrones culturales discriminatorios que limitan su participación, especialmente en contextos rurales e indígenas. Tomar en cuenta sus voces y experiencias es crucial, puesto que sus conocimientos específicos pueden ofrecer soluciones valiosas ante el cambio climático, dado que muchas de ellas, particularmente en estas comunidades, poseen un profundo entendimiento de los ecosistemas locales y prácticas sostenibles que pueden ser cruciales para la adaptación y mitigación de los efectos climáticos.

Además, es vital garantizar que las experiencias y mejores prácticas que los distintos países de la región han venido desarrollando  se compartan y adapten de manera efectiva a través de un enfoque regional. Esto permitirá una implementación más coherente y eficaz de las políticas con perspectiva de género en la región.

Finalmente, es esencial desarrollar mecanismos de monitoreo y evaluación con indicadores de género que aseguren que los resultados beneficien equitativamente a mujeres y hombres.

En resumen, el desafío consiste en transformar las políticas climáticas y medioambientales en herramientas inclusivas que reconozcan y aborden las desigualdades de género, permitiendo a las mujeres participar y liderar en la adaptación y mitigación del cambio climático en la región