Determinar estos factores ayudan a comprender por qué en la educación de tercer ciclo hay mayor presencia de mujeres docentes, pero la tasa baja considerablemente en el profesorado universitario.
“Los resultados econométricos muestran que las mujeres reciben sistemáticamente una evaluación de la docencia inferior a la de sus colegas varones, a pesar de que ni las notas actuales ni las futuras de los estudiantes dependen de si quien les impartió la clase fue hombre o mujer. En media, todos los estudiantes tienen este sesgo, pero las bajas evaluaciones de las mujeres provienen principalmente de estudiantes varones, quienes evalúan a sus profesoras 21% de una desviación estándar menor que a sus profesores, mientras que las estudiantes califican a las profesoras alrededor del 8% menos que a los profesores”.
Si bien los resultados depende de la edad del docente y las asignaturas, el sesgo incide mayormente en profesores/as jóvenes y también sobre los docentes que dictan contenidos matemáticos.
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