El cambio climático constituye uno de los principales desafíos globales del presente y del futuro y plantea interrogantes centrales para la ciencia y la tecnología. Sus impactos no son neutros desde una perspectiva de género, ya que las desigualdades estructurales inciden tanto en la forma en que mujeres y diversidades experimentan sus efectos como en su participación en la producción de conocimiento, el desarrollo tecnológico y la toma de decisiones. Integrar la perspectiva de género en la investigación científica, la innovación tecnológica y las políticas climáticas resulta fundamental para promover respuestas más justas, eficaces y sostenibles.